CUANDO MUERE UN FAMILIAR







MENSAJE EN ESPAÑA
VIERNES,25 DE NOVIEMBRE DE 2015

DICTADO


Que dolor tan grande es para los familiares cuando se marcha un ser querido y saben que en esta vida no volverán a verlo más. Pero hijos, el tiempo de alejamiento es muy corto, comparado con lo que es la eternidad que no tiene fin. Yo, Jesús, os hablo.

La ausencia de un ser querido deja un vacío en el alma y en la vida. Se le echa de menos, se le recuerda en determinadas fechas, en sus enseres, en sus dependencias, en su butaca, todo mueve al recuerdo de ese ser que se ha ido y que hubierais querido retenerlo más. Pero cuando Dios se lleva a un ser querido y nunca os viene bien que se vaya, es por su bien, por el bien de su alma que pretende que se salve y no vuelva a caer en tentación ni en estados pecaminosos. Yo, Jesús, os hablo.

Yo veo cuando un alma ya está preparada para la Vida Eterna y Me la llevo, (1) porque  lo que deseo es tenerla eternamente en Mi Casa al igual que a vosotros. Hijos, Mi sabiduría supera con creces vuestro entendimiento, es infinita y vuestro entendimiento es muy limitado, pero aun así la fe que tenéis en Mí y en Mi doctrina, os hace creer que lo que dispongo es lo mejor para el bien del alma. Yo, Jesús, os hablo.

Sea vuestro consuelo para ese ser que se os ha ido y que no podréis compartir comidas con él, ni reuniones familiares, ni tertulias, la oración como sufragio a esa alma que ha partido y que se siente ya incapacitada para merecer. Por eso, ahora debéis de ofrecerle sufragios, con ayunos, penitencias y oración para que se purifique cuanto antes y su belleza sea muy grande a la vista del Padre Celestial. Como ella ya no puede merecer, vosotros podéis ayudarla en su purificación con vuestros sufragios y el amor con que lo hagáis. Yo, Jesús, os hablo y os instruyo. Paz a todo aquel que leyendo este mensaje lo cree y lo pone en práctica.



MENSAJE EN ESPAÑA
VIERNES, 16 DE DICIEMBRE DE 2008 

DICTADO
Siempre que un familiar fallece es una renovación de fe para los demás familiares, y es un planteamiento, de lo poco que vale esta vida, comparada con la otra que es eterna. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Hijos de Dios Altísimo, no temáis o aflijáis por la muerte corporal de un familiar, más bien temed y rezad por su alma que es la que puede perderse eternamente.

El cuerpo, hijos de Dios, vuelve a donde surgió, al polvo, porque polvo sois y en polvo os convertiréis. No lloréis cuando desde el Cielo se llama a un alma a comparecer ante Dios, porque esa ida, no es para siempre sino transitoria, pues volveréis a encontraros en vuestra partida.

Cuando el Cielo llama a un ser y se lo lleva, ese ser será, si ha sido creyente y ha vivido según su fe, un gran intercesor ante el Trono de Dios para sus hijos y familiares, pero vosotros, rogad por su alma para que esas oraciones aceleren su entrada en el Cielo y su poder de intercesión sea más eficaz. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Vuestras penas por el ser querido que se ha ido, llegan al Corazón de María Santísima y Ella las recoge y las presenta al Padre Eterno y a su Divino Hijo, para el bien del alma que se ha ido y que volveréis a encontrar en la vida del alma. Yo, Espíritu de Dios, os hablo.

Sed fuertes cuando se vaya un familiar. No son las lágrimas las que lo salvaran sino la conformidad con la voluntad de Dios, si bien, es humano llorar y hasta Jesús lloró, no os escudéis (resguardéis) en llantos y sed consecuentes con vuestra fe y ofreced por el difunto sufragios de fe, esperanza y caridad, que aceleren su purificación, y el (difunto) os lo tendrá en cuenta cuando goce de Dios por siempre jamás, Yo, Espíritu de Dios, os hablo.


MENSAJE EN ESPAÑA
VIERNES, 8 DE FEBRERO DE 2008 

DICTADO
Los duelos de los entierros son hechos muy humanos. Humano es que los familiares lloren por el ser querido que ha fallecido. Pero cuando Yo, Padre Eterno, llamo a Mi Seno a un alma, es porque considero que esa hora es la mejor para el alma de retornar a Mí, de donde salió.

Hay que aceptar también en esto Mi Voluntad santa y sagrada y aceptarlo con plena confianza en Mis designios o Providencia, que todo lo dispone para el bien de cada alma. Porque Mis juicios serán a las almas en particular y, nada tendrá que ver en esos juicios, el dolor de los familiares o el amor que le tuvieron. Yo juzgaré al alma según sus acciones terrenales y su grado de fe en Mí. Y como Yo, Padre Eterno, tomo la decisión de llevarme a esa criatura, se Me debe dar gracias también por haber decidido retornarla a Mí, pues de Mis Manos salió y a Mí vuelve.

No puede un ser humano por santo o por fe que Me tenga, saber porque tomo la decisión de llevarme a una criatura, cuando aparentemente aquí en la tierra, parece que deshaga un hogar o deje hijos pequeños. No pueden las criaturas ver, ni discernir Mis planes divinos sobre las almas, pero cuando Yo, Padre Celestial, tomo esa decisión, es siempre buscando el bien del alma con miras a la vida eterna, mas que el bien con miras a la vida terrenal, pues los bienes materiales no son comparables con los bienes celestiales, y así, si decido llevarme a alguien a la otra vida, Mi decisión es por su bien, con mucha diferencia del bien -que puede parecer- que quedándose en el mundo iba a hacer.

Hijos, debéis confiar en Mi Divina Providencia, que constantemente cuida de vuestros intereses celestiales, porque de los materiales, ya os cuidáis vosotros, aunque a veces, lo hagáis mal o equivocadamente. Yo velo por el bien de vuestra alma que es inmortal, porque (velo) con miras a la vida eterna que vosotros no sabéis en que consiste, ya que no sabéis, que hay detrás de la muerte.

Yo llamo amorosamente al alma a Mi y lo hago mas por su bien concreto que por el bien de los familiares, porque esa alma concreta Me dará cuenta de todo y si Yo la veo en disposiciones de venir a Mi, la llamo, porque retenerla, pudiera suponer que no solo no crezca más en santidad o méritos, sino que retroceda y, no puedo permitir que un alma malogre su caudal espiritual que solo Yo conozco.

Hijos, ofreced por vuestros difuntos oraciones y actos de fe, esperanza y caridad, para que su purificación antes de entrar en Mi gloria, se acelere. Yo, Padre Celestial y Eterno, os hablo criaturas de Mis Entrañas. Paz a vosotros hijos Míos de buena voluntad.

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