EL PADRE ETERNO

MENSAJE DE DIOS PADRE
A LUZ DE MARIA
2 DE DICIEMBRE 2009

AMADO PUEBLO MÍO:

En este tiempo de Adviento es deseo de Nuestra Trinidad que se gesten en el vientre de la Madre de todos los hombres.

Es imprescindible en este instante que se alimenten, se nutran, se formen, se fortalezcan del amor de la Madre de toda la humanidad. Para que tomen de Ella Su mismo Amor, Su misma bondad, Su misma caridad, Su misma paciencia, Su misma amabilidad, Su mismo amor al prójimo, Su entrega incondicional a la Voluntad de Nuestra Trinidad; Su mismo Fiat en todo momento y en toda situación de su existir.

Es imprescindible que en este instante se alimenten de Su misma prudencia, de Su misma obediencia que en todo momento, sin mirar y sin escuchar otras voces, caminó con Su mirada fija en la Voluntad de Nuestra Trinidad. Así ustedes adéntrense, géstense en este momento en ese vientre virginal de la Madre, la que Les entregamos para que sea el Arca, el Sagrario en donde ustedes se alberguen, de donde se nutran en cada instante de su existir.

A cada uno les hemos entregado “un Tesoro”: Ha estado, está y estará frente a cada uno de ustedes, a todos por igual, sin discriminar a ningún hijo, por más pecador que éste se considere. Nuestra misericordia es infinita y a todos, como hijos nuestros, les damos la herencia en igual medida, mas, unos recogen más, otros recogen menos y otros no quieren recoger nada de Nuestra herencia.

Este instante tan delicado para toda la humanidad en general, es a la vez un instante en el que ustedes deben abrir el corazón, la mente, “todos los sentidos”, pero sobre todo deben abrirse a la FE en Nuestra Palabra y a los llamados de la Madre Santísima, para que se nutran de todo cuanto Ella les trae constantemente, para que, obedientes a la guía de la Madre, sean conducidos por el camino recto, por el camino seguro, por el camino en donde no hay desviaciones del egoísmo humano.

Es imprescindible que en estos días de Adviento se gesten, se adentren, se alberguen en el vientre de la Madre para que renazcan a una VIDA NUEVA, para que ese egoísmo humano, que es el detente común denominador de todos los hombres, sea arrojado para siempre al pie de la Cruz Redentora y Salvadora. CADA UNO TIENE AL FRENTE SU HERENCIA ¡Tómenla, aprovéchenla, multiplíquenla!, que así como se multiplicaron los peces y los panes, así se multiplicará cuanto ustedes necesiten en este caminar espiritual para que logren pronunciar ese Fiat incondicional a Nuestra Trinidad.

¿Por qué detenerse en el camino mirando o escuchando otras voces?
¿Por qué detenerse en el camino, por el qué dirán sus hermanos, por el cómo tomarán el que caminen en santidad, o por lo que dicen sus hermanos de ustedes?
PUEBLO MÍO: Ustedes son Mis Apóstoles y cada uno predica, cada uno predica con su ejemplo, con su amor, con su entrega absoluta. Predican con el testimonio y es lo que hoy como Padre, les vengo a pedir.

LES VENGO HOY A PEDIR ENERGICAMENTE, ESTE TESTIMONIO QUE COMO MI PUEBLO, ESTÁN OBLIGADOS A DAR.

Desde hoy, que no sea más el yo humano el que se duela, el que se resienta, el que mire, el que sienta, el que escuche.

De hoy en adelante, luchen para que quede anulada esa voluntad humana que detiene a Mi Pueblo, para que como Padre pueda Yo verter en cada uno de ustedes todos los dones y virtudes necesarias, y con su testimonio, aquéllos que no creen, aquéllos que Me persiguen, aquéllos que Me odian, aquéllos que hieren Mi Corazón segundo a segundo, aquéllos que blasfeman contra Mí; sean superados por la entrega fiel de Mi Pueblo, por ese darse, por ese desprenderse, o acaso, Pueblo Mío, ¿es que han olvidado que de Mis Manos procede cuanto poseen?

HOY HABLO ENERGICAMENTE, LLAMO A MI PUEBLO CON UNA PETICION AMOROSA, CON MI CORAZÓN EN LA MANO

Pueblo Mío, ¿Qué te has hecho?
Pueblo Mío, ¿Dónde estás?
Pueblo Mío, ¡Alza tu voz sin temer a la persecución, sin temer al qué dirán!
Pueblo Mío, fija hoy tu mirada en Mí y albérgate, albérgate y déjate gestar y nutrir por la Llena de Gracia.

¡Tomen a esta Madre en todo momento, Ella les conduce a puerto seguro!

Yo, como Padre de toda la humanidad, les bendigo y así como hoy les he preguntado, ¿dónde estás Pueblo Mío?, así hoy también les digo que les bendigo por escuchar Mis llamados. Pero: es que, hijos, son momentos apremiantes y necesito una total e incondicional donación, una total e incondicional obediencia.

El mal acecha, y Mis ángeles permanecen al lado de cada uno de ustedes, Mis fieles. Yo permanezco en todo; Mi Esencia, Mi Germen permanece en todo lo creado. Todo cuánto ha salido de Mi Mano, posee Mi Germen Divino y ustedes deben desde hoy encontrarme en todo, en todo lo creado. Les llamo a ofrecer, orar, doblar rodillas por aquellos que en este momento persiguen a Mis fieles, por aquellos que en este momento, gustan el pecado en demasía.

Esta humanidad está sumergida en el pecado y es una plaga que corre, día a día, acaparando a más y más de Mis hijos; pero ustedes, Pueblo Mío, poseen la fuerza de millones. El único detente que poseen en este instante son los rescoldos de ese yo, de ese egoísmo humano que se resiste a anularse totalmente, a olvidarse de lo que quiere, de lo que gusta y entregarse totalmente a Mi Voluntad, en donde encontrarán la plena alegría, la plena felicidad, puesto que cuando se vive sumergido en Mi Voluntad, lo demás ya no existe y todo cuanto acontece es felicidad, porque es una donación, es una fusión a la vez, del alma con Su Creador.

Que este 24 de Diciembre, mire Yo a cada uno de ustedes renaciendo en el Pesebre, que les mire ahí totalmente anulados y entregados a Mi Voluntad, y que cada uno me dé el regalo que ansío como Padre: que cada uno me diga: “Fiat Padre” “Fiat Voluntas Tua”, “Hágase Tu Voluntad, no se haga la mía, Padre”. Les amo, Pueblo Mío y por esta razón es que hoy les hablo con dureza pero con amor misericordioso. Con el Corazón de un Padre les he hablado hoy, porque son Mi Tesoro, son las niña de Mis Ojos, son Mi Esperanza, son el testimonio de que Yo existo y de que Yo Me doy al hombre. Son el testimonio de que protejo y cuido a los Míos.

Les bendigo el ser; la familia en general. Les bendigo y les fortalezco para que continúen esta misión que cada uno como hijo de Mi Iglesia, posee. Les bendigo, para que en obediencia caminen siendo fieles a Mi llamado.

No olviden hijos: ¡Albérguense en ese Vientre materno y Virginal! Y aliméntense de esa pureza, de ese Sagrario bendito que es la Madre de todos los hombres. Les amo, son Mi tesoro, son Mi mismo Amor.

Queden en la paz de Nuestra Trinidad.

Mi Casa permanece junto a ustedes, les protege, les defiende y les libra.

Nota: Al finalizar el Mensaje, pedimos humildemente al Señor una confirmación de Su Palabra y Él gentilmente nos señaló en la Sagrada Escritura el Salmo 144 que inicia así: “Bendito sea el Señor, mi Roca…”





EL PADRE LE HABLA A SUS HIJOS
Mensaje dictado por Dios Padre a Madre Eugenia Elisabetta Ravasio
Nació en San Gervasio d'Adda, Italia (ahora se llama Capriate San Gervasio), un pequeño lugar en la provincia de Bérgamo, el 14 de Septiembre de 1907, en una familia de origen campesina.

DECLARACIÓN DEL OBISPO
Prueba de autenticidad de la misión de la hermana nos da la manera como ella aplica, en la vida real, la hermosa doctrina que tenía que recordar. Creo que allá está el dedo de Dios, y después de diez años de búsquedas y reflexiones y de oraciones, bendigo al Padre por haberse dignado escoger a mi diócesis como lugar de manifestaciones tan conmovedoras de su Amor.

Alesandre Caillot
Obispo de Grenoble


El Padre Eterno se dirige al Papa:
Quisiera que tú, comprendieras los deseos inmensos que tengo de relación con la humanidad presente y futura!. !Si tu supieras cuánto deseo ser conocido, amado y glorificado por los hombres con un culto especial!. Este deseo lo conservo desde la creación del primer hombre. Este deseo lo manifesté varias veces a los hombres, sobre todo en el Antiguo Testamento. Pero el hombre no lo ha entendido nunca. Ahora este deseo me hace olvidar el pasado, siempre y cuando se realice en el presente, en mis criaturas del mundo entero.

Deseo ser conocido, amado y glorificado con un culto especial no pido nada de extraordinario. Deseo sólo esto:

1. Que un día o por lo menos un domingo, sea consagrado para honrarme, en modo muy particular, con el nombre de Padre de toda la humanidad.

Para esta fiesta quisiera una Misa y una celebración apropiada. No es difícil encontrar textos en la Sagrada Escritura. Si prefieren rendirme culto especial un domingo, Yo escojo el primer domingo de agosto, si escogen un día de la semana, prefiero que sea el día 7 de este mismo mes.

2. Que todo el clero se comprometa en el desarrollo de estge culto y, sobre todo, que me haga conocer por los hombres, así como soy y como seré siempre con ellos, es decir, el Padre más tierno y más amable de entre todos los padres.

3. Deseo que el clero me haga entrar en todas las familias, en los hospitales, también en los laboratorios y en los talleres, en los cuarteles, en las salas de deliberación de los ministros de todas las naciones, y en fin, en cualquier parte donde se encuentren mis criaturas. Que el signo tangible de mi invisible presencia sea una imagen que demuestre que estoy realmente presente allí.

Así todos los hombres actuarán bajo la mirada de su Padre y Yo mismo tendré bajo mirada a la criatura que he adpotado después de haberla creado, y todos mis hijos estarán bajo la mirada de su tierno Padre. Indudablemente también ahora estoy en todas partes, !pero quisiera estar representado en manera sensible!

4. Durante el año el clero y los fieles hagan algunos ejercicios en mi honor, sin perjudicar sus habituales ocupaciones.

Que sin temor mis sacerdotes vayan por todas partes, en todas las naciones, plara llevarles a los hombres la llama de mi paternal amor. Entonces las almas se iluminarán ya conquistadas, no sólo entre los fieles sino también entre las sectas que no son de la verdadera Iglesia.

Sí, que también estos hombres, que son mis hijos, vean brillar esta llama, que conozcan la verdad, que abracen y practiquen todas las virtudes cristianas.

5. Quisiera ser glorificado en modo particular en los seminarios, en los conventos de novicios, en las escuelas, en los internados. Que todos, desde el más pequeño hasta el más grande, puedan conocerme y amarme como su Padre, su Creador y su Salvador.

6. Que los sacerdotes se comprometan en buscar en las Sagradas Escrituras lo que dije en otros tiempos, y que hasta ahora ha sido ignorado, en relación con el culto que deseo recibir por parte de los hombres. Que trabajen para que mis deseos y mi voluntad lleguen a todos los fieles y a todos los hombres, especificando lo que diré para todos los hombres en general y, en particular, para los sacerdotes, los religiosos y religiosas. Estas son las almas que escojo para que me rindan grandes homenajes, más que los otros hombres del mundo.

Cierto es que se necesitará tiempo para llegar a una completa realización de lo que deseo de parte de la humanidad y que te he hecho conocer. Pero un día, con las oraciones y los sacrificios de las almas generosas, que se inmolarán por esta Obra de mi amor, sí, un día estaré satisfecho. Te bendeciré hijo mío predilecto, y te daré el céntuplo de todo lo que harás por mi gloria.




MIÉRCOLES, 22 DE ABRIL DE 2009
DICTADO EN ESPAÑA

Yo, Padre Celestial, os hablo Siglos y siglos estuvo anunciada la venida del Redentor del mundo. Ya desde Adán y Eva Yo prometí un Redentor para redimir al mundo del pecado y salvarlo de la muerte eterna. Yo, el Padre Eterno, os hablo.

Preparé la venida de Mi Divino Hijo con toda clase de hechos, profecías, milagros y demás, y después, en Su venida, el que había sido anunciado por tantos siglos, vino de forma inadvertida, de forma escondida, y nació en un pobre pesebre donde nadie hubiera podido imaginar que sería cuna del Mesías anunciado y esperado. Yo, Padre Celestial, os hablo.

Y vosotros hijos Míos, queréis ser reconocidos, admirados, amados, sin tener nada que suscite esos sentimientos, porque os ciega tanto vuestra soberbia, que deseáis ser reconocidos y amados injustamente, pues el amor propio que os tenéis, os ciega tanto como cegó a Lucifer.

Todo aquel que se ame tanto a si mismo, tiene cierta semejanza con ese ángel que cayó por su soberbia, y por el mucho amor que a si mismo se tenia, y de ahí, que la Virgen que se consideraba la más pequeña criatura, la más indigna, fue elegida para ser la criatura más excelsa que ha existido, ni existirá, después de Mi Divino Hijo, porque la humildad agrada tanto a Mis ojos, que tiene adosada el reconocimiento del Cielo y no de las criaturas, pues todo aquel que en la tierra se tenga en menos, ese será tenido en el Cielo en más, y todo aquel que en la tierra se tenga por valioso, o se ame a si mismo, será tenido en el Cielo en menos, porque tal y como os dijo Mi Divino Hijo, quien se humilla será ensalzado y quien se ensalza, será humillado (Lc 18, 14)

Satanás hunde a muchas almas al inocularle el espíritu de vanagloria porque son sus frutos lo que él induce, y la persona que se crea algo, es nada, porque está engañada por esas sugerencias del demonio y por su amor propio que es uno de sus mayores enemigos. Yo, Padre Eterno, os hablo.

Sed humildes en la oración personal y será fructuosa. Recordad al publicano del Evangelio, sed sencillos, humildes, conformes y, conseguiréis de Mí lo que Me suplicáis, así que hijos Míos, no os tengáis por almas grandes, ni especiales, solo porque vivís en estado de gracia, porque el camino de la santidad es tan extenso que aunque vivierais siglos, no terminaríais de recorrerlo por lo mucho que se dilata. Pedidme gracia y humildad en vuestros ruegos, y Yo, Vuestro Padre Amoroso, os lo otorgaré.

Mi paz y la de Mi Divino Hijo, junto con Nuestro Santo Espíritu, estén con todos vosotros.




MARTES, 10 DE FEBRERO DE 2009
DICTADO EN ESPAÑA

Inmenso amor es el amor que Mi Santo Padre tiene a las criaturas de la tierra. Hijos Míos, Soy Jesús quien os habla y lo hago con el deseo inmenso de que conozcáis a Vuestro Padre Celestial. Son pocas las personas que saben de este Padre del Cielo que tanto os ama y que tanto hace por vosotros, porque hijos, Mi Santo Padre por amor a vosotros Me envío a la tierra a padecer para redimiros del pecado y abriros las puertas del Cielo.

Hay muchas, muchas almas que pasan su vida sin haber conocido la grandeza y el amor infinito de su Santo Padre Celestial, y eso es muy triste tanto para su Padre Eterno, como para ellos. Porque no conocer al Ser que más os ama, al Ser que más os ha amado es muy triste, ya que muchísimas almas en todas las partes del mundo, están muy necesitadas de amor.

Hijos Míos, dirigidos a Vuestro Padre Celestial y llamarlo Padre Nuestro, porque lo es en realidad y adoradlo, invocadlo, y meditadlo, y aunque su grandeza es inalcanzable a mente humana, lo poco que podáis vislumbrar de Su amor y grandeza, os servirá de alegría y de mucho provecho.

Debéis leer sobre Mi Padre Eterno, sobre Su amor a las almas y a todas las criaturas. Debéis adorarlo como Dios y amarlo y confiar en El como Padre, porque Mi Padre, es muy olvidado de todas las generaciones, poco apreciado, y muy ignorado.

El es la primera Persona de la Santísima Trinidad y El os creo con infinito amor. El os dio el rostro que tenéis, los ojos que veis, la inteligencia con que pensáis y sois muy pocos, muy pocos, los que le dais gracias por tanto beneficio.

Así pues, hijos Míos, hermanos de Mi Divino Corazón, amad a Mi Padre Eterno que es también Vuestro Padre, y demostradle que hay hijos en la tierra que lo recuerdan y le agradecen los beneficios que les da, porque hijos Míos, es muy triste que los hijos no se acuerden de su Padre, y que las criaturas no se acuerden de su Creador. Hoy os pido esto, que améis a Mi Padre y Vuestro y lo honréis como de justicia le corresponde. Yo, Jesús, Vuestro Hermano, os hablo.

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