EL INFIERNO

12 de Junio del 2016
Mensaje Público

Llega Nuestra Señora como María Refugio del Amor Santo.  Dice:  “Alabado sea Jesús.”

“En estos días, la mayoría de las conciencias están formadas según lo que es socialmente aceptable, no según los mandamientos de Dios.  Así que Yo les puedo decir que la inmensa mayoría de las almas que se presentan ante el Trono de Juicio de Mi Hijo se encuentran en un estado de oprobio.  Si quieren las estadísticas humanas, diría que son el 85%.  Estas almas caen en su perdición simplemente porque aceptaron las normas morales contrarias a los mandamientos de Dios.  Ellas han elegido su eternidad.  Decisiones tan serias no pueden ni siquiera ser purificadas en el Purgatorio.”


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El infierno

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 Mensaje 5 de agosto de 2017
MONTE FARO DE LUZ (CÁCERES | ESPAÑA) 
SANTA MARÍA

El vidente pregunta a Nuestra Madre.
-¿Qué quieres Madre?, ¿Qué quieres, dónde me llevas?. No, ya lo he visto otra vez, Madre, ¡no!, ¡no Madre!


- Madre ¿Por qué esto?
Pequeño mío, porque no supieron llevar el Amor y la Verdad en sus corazones cuando tuvieron a mi Hijo en el Sagrario de Amor y prefirieron el ocio, la carne y la mentira.

¡Cuántas veces se manifestó mi Hijo en todos ellos! Y Yo pedía por ellos para que no viniesen a este lugar, esto es toda la Eternidad. Hijo mío, el Infierno.

-Pero hay niños, hay sacerdotes, religiosas, obispos…


Sí, hijo mío, no supieron llevar su ministerio y en vez de ofrecerse a mi Dios, su Dios, vuestro Dios, se ofrecieron al Demonio, por eso están aquí. Yo quiero, hijo mío, como lo estás narrando, que mis hijos que lo están oyendo, rueguen y pidan por toda la humanidad porque millones de hombres y mujeres y niños vienen al Infierno y todo es por la desobediencia, la mentira y el yo.


 
Sí, hijos míos, así está el Infierno, lleno, llenándose cada día más de hombres, mujeres y niños; no lo veis como le cortan la cabeza y enseguida la tiene otra vez puesta y otra vez se la cortan. Son los dolores del impacto, como aquel que le están azotando, aquel que está bocabajo clavándole esos cuchillos, como vosotros decís en la tierra, aquel que difama, aquel que está hablando las blasfemias a su Dios Creador, todos ellos nunca saldrán del Infierno.




MENSAJE DE ALMAS CONDENADAS  

EN PRADO NUEVO DE EL ESCORIAL (MADRID)


EL SEÑOR:

Mira, hija mía, vas a ver una escena muy dolorosa… (Luz Amparo suspira, profundamente.) … ¿ves estas cinco jóvenes, hija mía?


AMPARO:

¡Ay, sí!, estuve hablando con ellas.


EL SEÑOR

Cuatro de ellas perecieron en un accidente, hija mía; rechazaban tus palabras, decían que no existía el infierno. Ellas mismas te van a hablar, hija mía.



ALMA CONDENADA 

Estamos aquí no por nuestra voluntad, sino por la voluntad de Dios. Si no, nosotros por nuestra voluntad no haríamos nada más que maldecir, pero Dios es el que quiere que venga a deciros que estamos condenadas. ¡Yo que decía que nadie había venido a decir que había infierno, que nadie me lo había dicho, que no lo creía y me reía junto con mis compañeras!; no creía en la existencia del infierno y me reí de todo, de la Iglesia, de los componentes de la Iglesia, de las palabras que tú me decías; acuérdate que te dije: “yo todavía no he visto ese infierno, tendrían que venir y verlo yo con mis propios ojos para creer en él”; pues aquí estoy gritando: ¡Estoy en el infierno! Me dejé llevar por los placeres, por mis gustos…


AMPARO:

¡Ay, Dios mío!


ALMA CONDENADA:

Y aquí estoy sufriendo. Si no fuera porque Dios ha querido mandarme a decir la existencia de él… hay una barrera entre la Tierra y los Infiernos. Yo rechacé a Dios, renuncié a Dios, igual que mis compañeras. Una de ellas no está aquí, pero nosotros estamos aquí para toda la eternidad, maldiciéndonos y maldiciendo. Yo oí a muchos pastores que el infierno no existía, pero ni creía en la misericordia de Dios ni en la existencia del infierno. Yo viví mi vida junto con mis compañeras. Viví los placeres. Viví rodeada de comodidades. Todo lo quería alcanzar. Tenía ansias de vivir, del placer. ¡Maldita hora que no creí en el Evangelio ni en las palabras de Dios! Digo estas palabras porque Dios me hace decirlas, si no, os digo que sólo desearía arrastraros conmi…noso.


AMPARO:

¡Ay, ay, cómo los arrastran, unos a otros!


ALMA CONDENADA:

Éste es el deseo de los condenados: arrastrar almas. El demonio lo muestra todo bello como nos lo mostró a nosotros, y caímos en su trampa; y nuestra soberbia, nuestra lujuria…


AMPARO:

¡Ay, ay!, ¡Dios mío, ay Dios mío, tan jóvenes!


EL SEÑOR:

Ni juventud, ni vejez, hija mía. El hombre no respeta a Dios.


AMPARO:

¡Ay qué tristeza, todo el que llegue a ese lugar, Dios mío! ¡Ay!, os lo decía, que creyerais en Dios; ¡ay, y os reíais de mis palabras!


ALMA CONDENADA :

¡Pero no tengas compasión de nosotros, porque seguiremos maldiciéndoos y cuántas más palabras hayamos oído de vosotros, más os maldeciremos y nos maldeciremos unos a otros! Que sepáis que no estoy aquí por mi voluntad, que estoy aquí por la voluntad de Dios para gritaros: “¡Estoy en el infierno, estamos en el infierno!” No oréis por nosotros, no queremos oraciones ni plegarias, sólo nuestros labios pronunciarán maldición.


AMPARO:

¡Ay qué tristeza, Dios mío, ay, Dios mío, ay, Dios mío! No permitas Dios mío, que se condenen las almas, Señor… Señor…


EL SEÑOR:

Ellas, hija mía, con su libertad se condenan. Yo no las condeno, hija mía. Mira esta otra, también estaba entre ellas. Quedó con una hora de vida, y en esa hora de vida acudió a Dios y recordó el infierno y recordó la misericordia de Dios y pidió perdón a Dios de sus pecados y pedía las gracias que Dios dejó a los hombres para la salvación en la tierra; y mira, hija mía, está en un lugar donde pronto, con vuestras oraciones y sacrificios, saldrá de él. Mira dónde está, hija mía.


AMPARO:

¡Ay, ahí también está sufriendo!


ALMA PURGANTE:

Sí, estoy sufriendo, pero ¡gracias, gracias que me acordé de las últimas palabras!… Y aquí estoy esperando que Dios purifique todos mis pecados, pero yo quise recibir esa gracia y pedir perdón a Dios de todos ellos. Yo que había vivido tan mal, pensando en los placeres del mundo, olvidándome de Dios, en la última hora, Dios se apiadó de mi alma, porque yo sentí esa luz divina y me acordé del infierno y pedí perdón a Dios de todos mis pecados, y Dios me los perdonó; pero tengo que purificarlos; pero he visto el rostro de María. ¡Gracias! Orad por mí y orad por todos los que estamos aquí. Sólo os pido oraciones. Yo tengo que pagar mis culpas, Dios es justo y misericordioso. Os suplico oraciones, oraciones… Y, ¡gracias!


EL SEÑOR:

¿Ves, hija mía, como las almas… la que abre sus labios para invocar mi Nombre recibe la gracia y la salvación eterna? Yo vine a derramar mi sangre por toda la Humanidad para la salvación de los hombres, pero muchos de los hombres la pisotean y me rechazan y me desprecian; pero aquéllos que abren sus labios y siento un poquito de amor en su corazón, mi Corazón se derrite por ellos para salvarlos. Por eso, soy misericordioso y soy juez. Y quiero que se hable de mi misericordia y de mi justicia. Sacerdotes míos, santos, los que seguís mi Evangelio, y los que sois perseguidos por los que confunden mi doctrina: sed valientes, tenéis una misión muy importante en la tierra; pastores de almas, enseñad como pastor que el pasto está en la Iglesia y que los hombres se salvan si quieren acudir a Ella. El que come mi Cuerpo y bebe mi Sangre tendrá vida eterna, pero hay muchos de vosotros que coméis mi Cuerpo y bebéis mi Sangre sacrílegamente; recibiréis condenación eterna.



5 de Agosto del 2015

Santa María 
 

Diariamente hay sacerdotes, obispos y cardenales que caen en la perdición.  ¡La mayoría pierde su alma por lo que dejaron de hacer!  No dieron sana dirección espiritual a su rebaño.  Oh sí, en el Infierno también hay algunos papas –no muchos–, y por la misma razón.  Este mensaje será mal visto por los líderes de la Iglesia.  Pero ¿por qué?  Porque ellos, más que nadie, tienen que perfeccionarse en la santidad personal para poder dirigir a los demás en ese sentido.  Yo no sería una madre amorosa si dejara que los líderes religiosos pensaran que sus vocaciones salvan sus almas.  La respuesta a su vocación es lo que los salva o los condena.  ¡Nadie debe creer que está exento de la condenación!”
 



MENSAJE DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

A LUZ DE MARÍA  

3 DE NOVIEMBRE DEL 2015



Como Jefe de los Ejércitos Celestiales siento gran dolor cuando escucho, a raíz de algunas prédicas de Hijos Predilectos de Nuestra Reina Santísima, al negar la existencia del demonio, ya que nuestros Ejércitos Celestiales luchan instante a instante contra esas legiones demoníacas que llegan a la mente, al pensamiento e invaden la inteligencia del hombre y la anulan, para llenar el corazón del hombre de maldad, de amargura y de deseos de venganza, despertando en el hombre actos y obras impensables. Escucho y me doy cuenta cómo a través de una sola palabra que niegue la existencia del demonio o satanás, las creaturas humanas se entregan al libertinaje y por ende caen en las trampas de todo lo pecaminoso y que ofende a Nuestro Rey y Señor Jesucristo.


NO ATIENDAN A QUIENES LES NIEGUEN EL PECADO, EL INFIERNO Y EL MAL, PORQUE ÉSTOS LES ARRASTRARÁN AL FUEGO ETERNO. 



MENSAJE DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA 
A  LUZ DE MARÍA 18 DE DICIEMBRE DEL 2014

EL INFIERNO SE ENCUENTRA LLENO… y entre las almas que padecen allí, miro con dolor a algunos que proclamaban la Palabra de Mi Hijo tibiamente, ya que para proclamar la Palabra de Mi Hijo, Mis hijos predilectos deben mantener la fuerza de la Fe, esa misma que les enamoró por primera vez, esa Fe con la que profesaron cuando se entregaron totalmente a Mi Hijo.  



7 de marzo de 1987, 

Jesús lleva a Vassula a ver a sus enemigos



Hija, hoy Me seguirás a los oscuros dominios de Mi enemigo, para que veas cómo sufren aquellas almas que Me rechazaron. Jesús, ¿esas almas, están perdidas? Aquéllas en el infierno, sí. Pero aquéllas en el Purgatorio, se salvan con amor por Mis bienamados que hacen oraciones y reparan. No temas, porque Mi Luz te protege y Yo estoy contigo.

Me vi bajo la tierra. Parecía como una caverna subterránea, oscura, iluminada solamente por el fuego. Estaba húmedo y el suelo era pegajoso. Vi varias almas formadas en fila. Estaban atadas y sólo se veían sus cabezas, sus rostros estaban en agonía. Había mucho estruendo, sonaba como el ruido de máquinas de hierro trabajando. Había mucho vociferaciones, martillazos y chillidos, había mucho movimiento. Frente a aquellas cabezas, había alguien, de pie, con la mano extendida, y dentro de la palma de su mano había lava, cuyo brazo lanzaba de derecha a izquierda, derramando (arrojando) la lava caliente en aquellos rostros que estaban hinchados de quemaduras. De repente, comprendí que este hombre era Satanás, y me di cuenta de que notó nuestra presencia y se volteó hacia nosotros.

(Satanás habla) "¡Mírenla!"

Y escupió sobre el suelo con disgusto y furia, con la Presencia de Jesús y la mía.

"¡Miserable gusano! ¡Mírenla! ¡Hoy en día, incluso tenemos gusanos que vienen a chuparnos la sangre. Vete a ...!

Me dijo: "¡Mira!", y él arrojó nuevamente lava caliente en aquellos rostros. Los escuché gritar: "¡Oh, déjanos morir...!" Después, Satanás, que parecía, exactamente como un loco, enfurecido de rabia, gritó:

"¡Criaturas de la tierra, escúchenme, a míííí vendrán!".

Yo sólo pensé que, aunque él estaba amenazando, era tonto de su parte creer que al final iba a vencer. Él debe de haber leído mis pensamientos de desprecio, porque, en tono muy amenazador, dijo:

"¡Yo no soy tonto!".

Luego, con un risa maliciosa y con ironía dijo a aquellas pobres almas:

"¿Han escuchado que ella me llamó tonto?".

Luego con sarcasmo, dijo:

"Queridas, bienamadas almas, por lo que ella me dijo, yo las haré pagar".

Se apresuró a tomar nueva lava para arrojarla, ¡yo Me volví desesperada hacia Jesús, pidiéndole que hiciera algo, para detenerlo! Jesús respondió: "Yo lo detendré".

En el mismo momento en que Satanás levantó su brazo para arrojar la lava, su brazo empezó a dolerle. Dio un alarido con gran dolor, maldiciendo a Jesús y luego a mí.

"¡Veeeeeete, bruja! ¡Sí, vete, déjanos!".

Se escucharon las voces de las almas que se encontraban en las puertas del Infierno, que gritaban:

"¡Sálvenos, sálvenos!" (1)

(1) (las almas que están en las puertas del infierno, pero no están condenadas)

Después, alguien se acercó. Comprendí que era uno de los seguidores de Satanás. Se acercó a él y Satanás le preguntó:

"¿Estás haciendo tu trabajo? ¿Estás haciendo lo que te ordené? Lastímala, destrúyela, desanímala".

Yo sabía que Satanás se estaba refiriendo a mí. Él quería que este demonio me desanimara de encontrarme con Jesús, dándome palabras equivocadas o destruyendo el Mensaje que recibo. Le pregunté a Jesús si podíamos irnos. Jesús dijo: Ven, vámonos. Quiero que escribas todo esto. Yo Mismo te lo dictaré. Estáte cerca de Mí, bienamada. Yo quiero que Mis hijos comprendan que sus almas viven y que el demonio existe. Todo lo que está escrito en Mi Bendita Palabra no es un mito. Satanás existe y busca perder sus almas. Yo sufro al verlos durmiendo e inconscientes de su existencia. Vengo para advertirles, dándoles señales, pero, ¿cuántos de ustedes leen Mis advertencias como si fueran cuentos de hadas?

Bienamados, Yo soy su Salvador. No rechacen Mi Palabra, vuelvan a Mí y sientan los dolores de Amor que tengo por ustedes. ¿Por qué, por qué están tan dispuestos a arrojarse a los pies de Satanás?

¡Oh, vengan todos ustedes que ya no creen en Mí! Vengan a Mí todos los que Me han abandonado, vengan y contemplen, porque éste es el momento de escuchar. Todos ustedes que hieren Mi Alma, levántense, reanímense y vean Mi Luz. No Me teman, porque Yo los he perdonado. Tomaré sus pecados y Mi Sangre los lavará. Yo olvidaré su debilidad y los perdonaré. Vengan y absorban el Rocío de la Rectitud que está restaurando sus almas, que se están dirigiendo a la perdición. Yo vengo a buscarlos, vengo a buscar a Mis ovejas perdidas. ¿Podré Yo, que soy el Buen Pastor, verlos perdidos y quedarme Indiferente? 

Vassula, ¿estas dispuesta a orar por todos aquellos que están en la perdición? ¿Ahora, Jesús? Sí, ahora. No sabría qué decir, Señor. Yo te enseñaré. Escúchame y repite Conmigo: 
 

"Oh Padre Santo,
por medio de Tu Poder y de Tu Misericordia,
yo Te imploro,
reúne a todas Tus ovejas,
perdónalas, y
haz que regresen a Tu Casa Amada.
Míralas como a Tus hijas,
y bendícelas con Tu Mano.
Amén."


Ven dentro de Mi Corazón Vassula, porque allí se encuentra una profunda Paz.




Mensaje 25 de julio de 2013 - España



Hijos Míos, en estos momentos que leéis este mensaje están cayendo al infierno miríadas de almas. Yo, Jesús, os hablo.



Creéis hijos Míos que porque Mi misericordia es infinita tengo que pasar por alto vuestras atrocidades y pecados, y no, porque entonces no sería un Dios justo y vosotros mismos os lamentaríais. Yo aplico Mi misericordia a quienes de verdad quieren salir del pecado y les cuesta hacerlo por la de vicios que tienen arraigados, pero no puedo pasar por alto esas jovencitas que abortan a sus hijos, y cuyos novios o parejas son igualmente culpables, porque el hijo engendrado es de los dos. Yo, Jesús, os hablo.


¿Queréis que pase por alto y aplique Mi misericordia al criminal que se jactó de sus crímenes y no tuvo ni un soplo de arrepentimiento? Eso no puede ser, porque si el criminal tiene un soplo de arrepentimiento y aunque hayan sido atroces sus crímenes, mayor es Mi misericordia, pero no puedo perdonar si el alma no se arrepiente y no desea salir de su situación de pecado.


Vosotros que deseáis justicia y la pedís a vuestros políticos y dirigentes, no deseéis que Yo sea un Dios injusto y que pase por alto vuestros atroces pecados -algunos más propios de demonios que de personas- porque hijos, esta generación está llena de culpas atroces, de leyes satánicas, de sacerdotes y religiosos que viven en corrupción y pecado y que llegarán al final de sus vidas en esa situación de pecado porque no hacen nada por salir de ella. Yo, Jesús, os hablo.


No rezáis, no oís misa, no leéis nada santo, no conocéis Mi Evangelio y lleváis media parte de vuestra vida ya hecha. Vais llegando al final de la misma sin ningún interés por lo santo y lo divino, y Yo tengo que sufrir en Mi Corazón la amargura de ver que Mi Pasión y Preciosísima Sangre se pierde en vosotros, así pues hijos, tratad de tener solo un soplo de buenas intenciones y de querer volver vuestro rostro a Mí, que Yo con Mis gracias os ayudaré cuanto haga falta.



AGUSTÍN DEL DIVINO CORAZÓN

EL INFIERNO



DEL LIBRO ENMANUEL

El Infierno está lleno de almas que en vida no creían en la existencia del lago eterno.


El infierno está lleno de almas que hicieron de su cuerpo comercio, mercadería barata.


El infierno está lleno de almas que alimentaron su espíritu, su corazón de algarrobas y de salvado y en vida despreciaron mi alimento, alimento que da salvación y vida eterna.


El infierno está lleno de almas que cosecharon en vida riquezas, fortunas, corazones que en vida desearon el placer, el poder y el tener.


El infierno está lleno de almas que en vida creían ser virtuosas o ser santas cuando realmente actuaban movidas por sus propios ímpetus, por sus propios impulsos; almas que aparentemente eran buenas cuando su corazón estaba deformado por la enfermedad del pecado.


El infierno está lleno de almas que aparentemente imitaban a Jesús de Nazaret, cuando realmente eran lobos revestidos con piel de cordero.


Allí en el infierno hay sufrimiento, allí en el infierno hay llamas, llamas que no se consumen, pero arden, arden en las partes del cuerpo que fueron motivo de pecado.


En el infierno estas almas son atormentadas por los demonios y por satanás, esas almas son allí azotadas por los mismos espíritus infernales, el padecimiento espiritual es espantoso porque allí reconocen todas las oportunidades que en vida les ofrecí para su salvación.


Allí en el lago eterno sus conciencias son iluminadas en todas las gracias, en todos los dones que puse en sus manos y fueron desperdiciados porque el demonio los hizo remedos de Dios, monicacos, títeres en la tierra que se dejaron guiar de un lado para otro por su corazón abierto para el pecado pero cerrado para mis gracias. 


Las cavernas infernales son espantosas.


Vosotros que estáis leyendo este mensaje evitad caer allí, tenéis una oportunidad más para que os salvéis.


Allí, también, hay almas que no hicieron mi Divina Voluntad; hicieron fue su voluntad humana y caminaron por las rutas y senderos distintos a los cuales les invitaba a caminar.


El hedor, allí, es insoportable: los lamentos, los quejidos, las palabras injuriosas contra Dios, las blasfemias, los insultos.


Allí hay almas que en la tierra se preocuparon por vivir en palacios suntuosos, mientras que construían casas de desechos en la eternidad.


Hijos predilectos de María e hijos amados: vosotros que habéis sido llamados a la vocación sacerdotal sed fiel, imitad en todo al Sumo y Eterno Sacerdote porque los sufrimientos de los sacerdotes y consagrados que han ido a parar en el lago eterno son indecibles, son indescriptibles. Allí son tratados con rigor, de acuerdo al Rango Eclesial.


Allí no se pierde el conocimiento de lo que se fue en vida.


Hijos predilectos de María, convertíos de corazón; evitad sufrimientos en la eternidad.

Allí hay almas de sacerdotes y de Jerarcas de la Iglesia que acomodaron el Evangelio de acuerdo a sus propios principios y de acuerdo a sus propios criterios; hijos predilectos con pensamientos laxos, hijos predilectos que se salían de la sana doctrina contenida en el Magisterio de la Iglesia y en las Sagradas Escrituras.


(Veo una cantidad de cavernas, cavernas que son muy agostas. Veo como larvas, cantidades de larvas; el piso es como pegajoso, gelatinoso, pero como con una greda oscura, café oscuro tirando a negro. Veo oscuridad, veo árboles que son chamizos; veo corrientes de agua, pero agua sucia, putrefacta).


Allí es un dolor intenso del alma por no haber aprovechado de mis gracias.

Allí es un dolor intenso del alma por no haber aprovechado todas las oportunidades que en vida les envié para la salvación.

Allí es un dolor intenso en el alma porque comprenderán y reconocerán a los verdaderos profetas de los cuales utilicé para evitarles enormes sufrimientos.

Allí reconocerán a los sacerdotes santos que les instaban a una conversión, a un cambio de vida.

Allí sufrirán por todas las veces que pudiendo, dejaron de recibir mi Cuerpo y mi Sangre.

Allí comprenderán de ese error enorme, grande de haber despreciado a mi Madre, Madre que se os daba también como su madre.

La ausencia de Dios es el peor tormento para todas las almas condenadas.



DEL LIBRO MARÍA MADRE DEL BUEN CONSEJO

El infierno. Allí existe una geografía propia. Es desértico, terrorífico, lúgubre. Existen pozos llenos, no de agua, sino de lágrimas, ríos de sangre. Allí las almas son tratadas cruelmente según los pecados que cometieron en la tierra. Allí las almas son torturadas de la forma más cruenta. Están clasificadas y ordenadas en grupos según la diversidad de pecados. Si el alma en vida pecó con la lengua, los demonios, allí en el averno, les arrancan la lengua, son masacrados. Si cometieron abortos, las mujeres que hicieron de su vientre un cementerio, al igual que todas aquellas personas que tuvieron que ver con este horrendo crimen, son azotadas, cruelmente tratadas; estas almas escuchan el llanto de los niños y el “por qué me asesinaste mamá”.


Hijos míos, es una realidad la existencia del infierno. Allí es crujir y rechinar de dientes. Infinidad, infinidad de almas padecen los más atroces sufrimientos; entran en desespero porque recuerdan todas las oportunidades que Dios les presentó para salvarse. Allí se escuchan las más espantosas blasfemias contra Dios y contra mí. Allí la ausencia de Dios les remuerde el alma a los condenados; se echan la culpa unos a otros. Pobres sacerdotes, religiosos que caen en las profundidades del hades, son tratados con mayor rigor. Las mujeres que hacen caer a uno de mis hijos predilectos, al igual que los hombres, son más malditos que judas. En el infierno existen animales no conocidos, ni nombrados en la tierra; los demonios toman forma de dragón, se llevan consigo las almas y las lanzan en pozos de azufre y de fuego; escorpiones gigantescos, víboras, sapos, reptiles, larvas, monstruos espantosos lo habitan.


Hijos amados, llevad una vida en coherencia con la Palabra de Dios. Muchas almas que en la tierra caminaban según sus criterios, según su forma de pensar padecen allí los más terribles sufrimientos.


Orad por todos los que viven en adulterio, su lecho se convierte en fuego infernal.Orad por todos los jóvenes que escuchan música satánica, por los que participan en misas negras; el infierno está lleno de estas almas, almas que nunca se arrepintieron de corazón. Los pecados de omisión, la cobardía en la predicación, el silenciar las verdades, el tergiversar el sentido de la Palabra de Dios es motivo de condena.


Hijos míos, consagraos a mi Inmaculado Corazón, rezad muchísimos rosarios, llevad una vida Sacramental y renunciad a todo lo que el mundo os ofrece y evitaréis caer en este suplicio de sufrimientos.


Mirad, que alerto a toda la humanidad para que os evitéis el castigo, para que os ahorréis penas eternas.


Los demonios son comandados por satanás, demonios clasificados según la diversidad de pecados. Padre de familia: educad a vuestros hijos en la rectitud, habladles de un Dios justo y misericordioso, mostradles el camino que lleva al cielo, si os silenciáis os convertís en perros mudos. Las jóvenes de esta sociedad moderna son exhibicionistas, muestran su cuerpo tentando a los hombres, si no se convierten irán a parar al suplicio eterno, al igual que aquellas personas aficionadas a aquellos aparatos que traen juegos diabólicos.


Orad, orad para que la juventud vuelva hacia Dios.


Orad para que las almas se conviertan, para que los hombres dejen su vida de pecado y regresen a la casa del Padre Eterno.


Por eso tomad conciencia, hoy mismo, recapacitad. Bajad vuestra mirada al corazón y descubrid si es nicho de santidad o nido de víboras y confesaos, purificaos en el Sacramentos Ríos de la Gracia. En el infierno hay bocas gigantescas por doquier que se abren para devorar y tragarse las almas de los condenados; una vez, un alma, haya caído allí, jamás podrá salir, tendrá que sufrir padecimientos por eternidad de eternidades. Los mismos instrumentos que creó el hombre, acá en la tierra para torturar, existen también allí en el averno; el paisaje es lúgubre, triste, desolador. ¿Cómo podéis evitarlo? Siendo verdaderos imitadores de Cristo Jesús. ¿Cómo podéis evitarlo? Convirtiéndoos de corazón y viviendo de acuerdo a las leyes de Dios y no según las leyes farisaicas del mundo. Vivid en toda la plenitud la Palabra de Dios.


Haced muchos ayunos, mucha oración y mucha penitencia. Orad muchísimos Rosarios.


Os lo recuerdo: muchos aparatos modernos, que son distracción para los jóvenes, son la puerta abierta de entrada al lago eterno. Volved vuestros ojos al Señor.


Reconoced vuestros yerros, vuestras culpas; perdonaos unos a otros y pedid perdón de todo corazón a Dios. El 31 de octubre se ha convertido en adoración al dios Baal, en adoración a satanás; sin saberlo: las almas, desde en vida, se van familiarizando con los demonios acá en la tierra por el uso de ciertos disfraces que son fiel copia de los espíritus habitantes del averno. Es una fiesta pagana. No participéis de ella. Orad, reparad.


No esperéis a mañana porque cada día que dejáis pasar es un acercaros al hades, “porque si Dios no perdonó a los ángeles delincuentes, sino que amarrados con cadenas infernales los precipitó al tenebroso abismo, en donde son atormentados y tenidos como en reserva hasta el día del juicio”, mucho menos perdonará a tantos hombres que infringen sus normas y sus leyes, hombres que actuaron movidos por los impulsos de satanás, pero jamás por los del Espíritu Santo.





Santa Teresa de Avila


Estando un día en oración, me hallé en un punto toda, sin saber cómo, que me parecía estar metida en el infierno. Entendí que quería el Señor que viese el lugar que los demonios allá me tenían aparejado, y yo merecido por mis pecados. Ello fue en brevísimo espacio; mas, aunque yo viviese muchos años, me parece imposible olvidárseme [...], sentí un fuego en el alma, que yo no puedo entender cómo poder decir de la manera que es. Los dolores corporales tan insoportables, que, con haberlos pasado en esta vida gravísimos, y según dicen los médicos, los mayores que se pueden acá pasar (porque fue encogérseme todos los nervios cuando me tullí, sin otros muchos de muchas maneras que he tenido, y aun algunos, como he dicho, causados del demonio), no es todo nada en comparación con lo que allí sentí, y ver que habían de ser sin fin y sin jamás cesar. Esto no es nada, pues, nada en comparación del agonizar del alma, un apretamiento, un ahogamiento, una aflicción tan sensible y con tan desesperado y afligido descontento, que yo no sé cómo encarecerlo. Porque decir que es un estarse siempre arrancando el alma, es poco; porque aun parece que otro os acaba la vida, mas aquí el alma misma es la que se despedaza. El caso es que yo no sé cómo encarezca aquel fuego interior, y aquel desesperamiento sobre tan gravísimos tormentos y dolores. No veía yo quién me los daba, mas sentiame quemar y desmenuzar a lo que me parece, y digo que aquel fuego y desesperación interior es lo peor [...]; fue una de las mayores mercedes que el Señor me ha hecho, porque me ha aprovechado muy mucho, así para perder el miedo a las tribulaciones y contradicciones de esta vida, como para esforzarme a padecerlas y a dar gracias al Señor, que me libró, a lo que ahora me parece, de males tan perpetuos y terribles (SANTA TERESA, Vida, 32, 1-4).




741 - Diario. La Divina Misericordia en mi alma. 

Santa Faustina Kowalska.



"Hoy he estado en los abismos del infierno, conducida por un ángel. Es un lugar de grandes tormentos, ¡qué espantosamente grande es su extensión! Los tipos de tormentos que he visto: el primer tormento que constituye el infierno, es la pérdida de Dios; el segundo, el continuo remordimiento de conciencia; el tercero, aquel destino no cambiará jamás; el cuarto tormento, es el fuego que penetrará al alma, pero no la aniquilará, es un tormento terrible, es un fuego puramente espiritual, incendiado por la ira divina; el quinto tormento, es la oscuridad permanente, un horrible, sofocante olor; y a pesar de la oscuridad los demonios y las almas condenadas se ven mutuamente y ven todos el mal de los demás y el suyo; el sexto tormento, es la compañía continua de Satanás; el séptimo tormento, es una desesperación tremenda, el odio a Dios, las imprecaciones, las maldiciones, las blasfemias. Estos son los tormentos que todos los condenados padecen juntos, pero no es el fin de los tormentos. Hay tormentos particulares para distintas almas, que son los tormentos de los sentidos: cada alma es atormentada de modo tremendo e indescriptible con lo que ha pecado. Hay horribles calabozos, abismos de tormentos donde un tormento se diferencia del otro. Habría muerto a la vista de aquellas terribles torturas, si no me hubiera sostenido la omnipotencia de Dios. Que el pecador sepa: con el sentido que peca, con ése será atormentado por toda la eternidad. Lo escribo por orden de Dios para que ningún alma se excuse diciendo que el infierno no existe o que nadie estuvo allí ni sabe cómo es.

Yo, Sor Faustina, por orden de Dios, estuve en los abismos del infierno para hablar a las almas y dar testimonio de que el infierno existe. Ahora no puedo hablar de ello, tengo la orden de dejarlo por escrito. Los demonios me tenían un gran odio, pero por orden de Dios tuvieron que obedecerme. Lo que he escrito es una débil sombra de las cosas que he visto. He observado una cosa: la mayor parte de las almas que allí están son las que no creían que el infierno existe. Cuando volví en mí no pude reponerme del espanto, qué terriblemente sufren allí las almas. Por eso ruego con más ardor todavía por la conversión de los pecadores, invoco intensamente la misericordia de Dios para ellos. Oh Jesús mío, prefiero agonizar en los más grandes tormentos hasta el fin del mundo, que ofenderte con el menor pecado".



Que estas visiones nos ayuden a evitarlo y seamos más celosos de la salvación de las almas.


2 comentarios:

  1. Ore por las almas, la coronilla de la Divina misericordia, por favor, Dios le bendiga, llevándole al cielo.

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  2. Buscad a Dios mientras todavia El puede ser encontrado; no perdais mas el escaso tiempo haciendo la voluntad del maligno. Acordaos de la ruina y miseria infinita de los que no se salvan por no haber conocido, amado ni temido al Dios Vivo Todopoderoso, Misericordioso y Justo. Orad Mucho.

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